El hijo del multimillonario se burló de su compañero de clase delante de todos, pero lo que sucedió un momento después dejó atónita a toda la clase.

HISTORIAS DE VIDA

El hijo del multimillonario se burló de su compañero delante de todos, pero lo que sucedió un momento después dejó atónita a toda la clase.

Era el día de la feria de ciencias. Todos en el aula se habían reunido para presentar sus proyectos. Profesores, alumnos, incluso el director, observaban atentamente el trabajo de los demás.

En un rincón se encontraba un chico modesto: su ropa estaba algo desgastada y sus manos sucias. En sus manos sostenía un pequeño aparato hecho de tubos, cables y una bobina metálica.

Era un generador electromagnético casero, que había creado para demostrar cómo era posible producir una pequeña cantidad de energía y usarla, por ejemplo, para purificar agua o alimentar pequeños dispositivos.

A su lado estaba el chico más rico de la clase: el hijo del multimillonario. Presentaba un robot carísimo, reluciente con la última tecnología.

Cuando el chico modesto comenzó a explicar su aparato, el hijo del multimillonario soltó una carcajada.

—¿Trajiste esto a la feria? Es un juguete, no un invento. «Miren, tubos, cables… Nadie necesita eso», dijo delante de todos, y algunos alumnos de la clase también empezaron a burlarse del chico. Sin embargo, lo que hizo el invento del chico unos segundos después dejó a todos atónitos.

El profesor dijo con calma:
—«Déjenlo terminar su demostración».

El chico respiró hondo y encendió el aparato.

Al principio, no pasó nada. El hijo del multimillonario volvió a sonreír. Pero al instante siguiente, la bobina empezó a brillar y un pequeño motor en su interior se puso en marcha. El agua sucia del tubo pasó lentamente por el sistema, y ​​por el otro extremo salió agua limpia y cristalina.

Todos permanecieron inmóviles.

Pero eso no fue todo.

El aparato también generó una pequeña cantidad de electricidad, que encendió una bombilla cercana. La luz se encendió.

El silencio se apoderó de la sala, y luego se oyeron susurros.

El profesor, atónito, dijo:

«No solo purificaste el agua, sino que también obtuviste energía en el proceso…»

La sonrisa del hijo del multimillonario se desvaneció.

El chico respondió con calma:
«Quería crear un aparato que pudiera ayudar en lugares donde no hay ni agua potable ni electricidad».

En ese momento, todos comprendieron quién había creado algo verdaderamente valioso.

Y las risas que habían llenado la sala minutos antes fueron reemplazadas por un silencio absoluto, lleno de admiración.

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